martes, 2 de septiembre de 2014

Ukiyo-e

"Vivir únicamente el momento presente, entregándose en cuerpo y alma a la contemplación de la luna, de la nieve, de las flores de cerezo y las hojas de arce, cantar canciones, beber vino, divirtiéndonos simplemente flotando, flotando, sin dejarnos abatir por la pobreza ni permitiendo que trasluzca en el rostro, sino flotar a la deriva como una calabaza en la corriente de un río: esto es lo que llamamos ukiyo" 

Asai Ryõi (1661-1665), prefacio de "Ukiyo monogatari" (Cuentos del mundo flotante


Estampado Japones.

Esta forma de arte alcanzó su mayor grado de popularidad en la cultura metropolitana del Edo durante la segunda mitad del siglo XVII y a mediados del siglo XVIII. En el Edo se crea un mundo dentro de la ciudad, lleno de placeres denominado el mundo flotante (Ukiyo), en la cual se desarrolla una técnica de grabado policromo, mediante la xilografía caracterizada por la captación de escenas espontaneas y placenteras de la época, como lo era el teatro Kabuki, el erotismo, retratos de Gishas, samurais, luchadores de sumo, gente viajando por la ruta Tokaido, la cosecha de arroz, el monte Fujial, etc.
El proceso de trabajo del Ukiyo-e incluía varias etapas, la primera de ellas, consistía en que el pintor dibujara con tinta china las lineas que conceptualizaran la ilustración, luego el tallador pegaba una copia calcada del dibujo en la plancha de madera; posteriormente, el impresor hacía un juego de pruebas con tinta china, para que el pintor indicara el color de cada parte del dibujo y así el grabador elaborara una plancha para cada color de la impresión.

Algunos de los destacados fueron: 

Hiroshige Ando(1797-1858),


Hokusai Katsushika (1770-1849), 


Utamaro Kitagawa (1754-1806),


Szuki Harunobu (1725-1770) 



martes, 19 de agosto de 2014

Francisco de Goya y Lucientes.

Francisco de Goya y Lucientes nació el 30 de marzo de 1746 en Fuendetodos, España. Fue un artista plástico que se desempeñó en el área de pintura y grabado, destacando a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX.
En un inicio, Goya representaba temas populares y costumbristas, comenzando por retratar a personajes destacados de la escena política y social de su tiempo; también realizaba obras religiosas que le otorgaron gran prestigio. 
Sin embargo, no fue hasta 1793, que a consecuencia de una grave enfermedad, comenzó a acercarse a una pintura más creativa y original, que expresaba temáticas menos amables que los modelos que había pintado. Además, su obra refleja el terrible periodo histórico en que vivió, destacando las atrocidades cometidas donde las víctimas son siempre los individuos de cualquier clase y condición.

Los Caprichos, son un claro ejemplo de esta visión, en la cual mediante  ochenta y cuatro grabados  expresa claramente temáticas como la corrupción de las costumbres, en las que tienen un gran papel la prostitución y el celestinaje; también trata temas como la superstición y la brujería, el anticlericalismo, apoyado en los vicios de los clérigos y en su poder sobre las personas y la ignorancia. Siendo de esta manera, la forma en que Goya se sirve de la ambigüedad para dar una visión crítica.